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August 19
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Escúchame, si estás ahí quiero que sepas, que esta canción nace de ti por ser la dueña; la dueña de mi inspiración, la que despierta en mi la voz dando sentido a todo lo que no lo tiene. Me paro en este renglón pa' decirte que te quiero. Escúchame, si estás ahí quiero que sepas, que sigo aquí sintiéndote con este miedo porque no aguantes y el corazón se te distraiga por momentos, y te olvides de mi. ¡Qué envidiosa la distancia! también quiso formar parte de lo nuestro. Y ahora que mi canción te toca, que tiembla de emoción, que sus palabras cuentan como locas. ¡Extrañarte! Y ahora si ves como te lloran, acuérdate de mí, necesito tanto verte... Escúchame, si estás ahí quiero que sepas, que no te olvido, que no hay distancia que nos detenga, que a veces caigo en el recuerdo de tus manos con mis manos, y te hace sonreír, así me siento feliz dentro de esta tristeza. Y ahora que mi canción te toca, que tiembla de emoción, que sus palabras cuentan como locas. ¡Extrañarte! Y ahora si ves como te lloran, acuérdate de mi, necesito tanto verte... No te preocupes mi vida, camina tranquila lo sé no hace falta que digas, sí lo sé, sí lo se, lo sé... Y ahora si ves como te lloran, acuérdate de mí, necesito tanto verte...
Manuel Carrasco
Dime
Dime por favor donde no estás en qué lugar puedo no ser tu ausencia dónde puedo vivir sin recordarte, y dónde recordar, sin que me duela.
Dime por favor en que vacío, no está tu sombra llenando los centros; dónde mi soledad es ella misma, y no el sentir que tú te encuentras lejos.
Dime por favor por qué camino, podré yo caminar, sin ser tu huella; dónde podré correr no por buscarte, y dónde descanzar de mi tristeza.
Dime por favor cuál es la noche, que no tiene el color de tu mirada; cuál es el sol, que tiene luz tan solo, y no la sensación de que me llamas.
Dime por favor donde hay un mar, que no susurre a mis oídos tus palabras.
Dime por favor en qué rincón, nadie podrá ver mi tristeza; dime cuál es el hueco de mi almohada, que no tiene apoyada tu cabeza.
Dime por favor cuál es la noche, en que vendrás, para velar tu sueño; que no puedo vivir, porque te extraño; y que no puedo morir, porque te quiero.
"Borges"
| July 05
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ENEMIGO ÍNTIMO
Hay tardes en que todo huele a enebro quemado y a tierra prometida. Tardes en que está cerca el mar y se oye la voz que dice: "Ven". Pero algo nos retiene todavía junto a los otros: el amor, el verbo transitivo, con su pequeña garra de lobezno o su esperanza apenas. No ha llegado el momento. La partida no puede improvisarse, porque sólo al final de una savia prolongada, de una pausada sangre, brota la espiga desde la simiente enterrada.
En esas largas tardes en que se toca casi el mar y su música, un poco más y nos bastaría cerrar los ojos para morir. Viene de abajo la llamada, del lugar donde se desmorona la apariencia del fruto y sólo queda su dulzor. Pero hemos de aguardar un tiempo aún: más labios, más caricias, el amor otra vez, la misma, porque la vida y el amor transcurren juntos o son quizá una sola enfermedad mortal.
Hay tardes de domingo en que se sabe que algo está consumándose entre el cálido alborozo del mundo, y en las que recostar sobre la hierba la cabeza no es más que un tibio ensayo de la muerte. Y está bien todo entonces, y se ordena todo, y una firme alegría nos inunda de abril seguro. Vuelven las estrellas el rostro hacia nosotros para la despedida. Dispone un hueco exacto la tierra. Se percibe el pulso azul del mar. "Esto era aquello". Con esmero el olvido ha principiado su menuda tarea...
Y de repente busca una boca nuestra boca, y unas manos oprimen nuestras manos y hay una amorosa voz que nos dice: "Despierta. Estoy yo aquí. Levántate". Y vivimos.
Gala
MUNDO ANDANTE
Andamos desconcertados, hundidos en problemas que nos crea gente a la que no conocemos, o distraídos en realidades que no son, coches, prendas, escaparates, prensa, radio, eternamente andando, para que de vez en cuando se dibuje una sonrisa en el horizonte urbano, y así darse cuenta de que sonreír cuesta poco. ¿Sabéis que? Me marcho a sonreír al que más serio me mire.
Felipe Evaristo Gómez Pescador
| February 25
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Te echo de menos cuando despierto y no estás a mi lado
Te echo de menos cuando no brotan palabras de tus labios
Te echo de menos cuando no intuyes mis ojos que te hablan
Te echo de menos cuando los tuyos no quieren decir nada
Te echo de menos cuando te espero y aún cuando estoy contigo
Te echo de menos porque te quiero y a todo das sentido
Te echo de menos porque en mi piel tu piel es el abrigo
Te echo de menos
Te echo de menos porque las noches sin ti se visten frías
Te echo de menos cuando imagino tu ausencia cada día
Te echo de menos porque con sólo mirarte me deslumbro
Te echo de menos porque a extrañarte aún no me acostumbro
Te echo de menos cuando te espero y aún cuando estoy contigo
Te echo de menos porque te quiero y a todo das sentido
Te echo de menos porque en mi piel tu piel es el abrigo
Te echo de menos
"Materia Prima"

SOÑANDO
Anoche te soñaba, vida mía, estaba solo y triste en mi aposento, escribía... no sé qué; mas era algo de ternura, de amor, de sentimiento. Porque pensaba en ti. Quizás buscaba la palabra más fiel para decirte la infinita pasión con que te amaba.
De pronto, silenciosa, una figura blanca y vaporosa a mi lado llegó... Sentí en mi cuello posarse dulcemente un brazo cariñoso, y por mi frente resbalar una trenza de cabello. Sentí sobre mis labios el puro soplo de un aliento blando, alcé mis ojos y encontré los tuyos que me estaban, dulcísimos, mirando. Pero estaban tan cerca que sentía en yo no sé que plácido desmayo que en la luz inefable de su rayo entraba toda tu alma hasta la mía.
Después, largo, suave y rumoroso apenas, en mi frente un beso melancólico imprimiste, y con dulce sonrisa de tristeza resbalando tu mano en mi cabeza en voz baja, muy baja, me dijiste: -"Me escribes y estás triste porque me crees ausente, pobre amigo; pero ¿no sabes ya que eternamente aunque lejos esté, vivo contigo?" ...................................... Y al despertar de tan hermoso sueño sentí en mi corazón plácida calma; y me dijiste: es verdad... ¡eternamente!... ¿cómo puede jamás estar ausente la que vive inmortal dentro del alma?
“Manuel María flores”
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January 29
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NO CULPES A NADIE
Nunca te quejes de nadie, ni de nada,
Porque fundamentalmente
tú has hecho lo que querías en tu vida.
Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo,
y el valor de empezar corrigiéndote.
El triunfo del verdadero hombre
surge de las cenizas de su error.
Nunca te quejes de tu soledad o de tu suerte,
enfréntala con valor y acéptala.
De una manera u otra es el resultado de tus actos
Y prueba que tú siempre has de ganar,
no te amargues de tu propio fracaso,
ni se lo cargues a otro.
Acéptate ahora o seguirás
justificándote como un niño.
Recuerda que cualquier momento
y que ninguno es tan terrible para claudicar.
No olvides que la causa de tu presente es tu pasado
así como la causa de tu futuro será tu presente.
Aprende de los audaces, de los fuertes
piensa menos en tus problemas
y más en su trabajo y las soluciones
Vendrán a tu encuentro por sí solas.
Aprende a nacer desde el dolor
y a ser más grande que el más grande de los obstáculos.
Mírate en el espejo de ti mismo y serás libre y fuerte.
y dejarás de ser un títere de las circunstancias
Por que tu mismo eres el arquitecto de tu destino.
Levántate y mira el sol por las mañanas
y respira la luz del amanecer
tú eres parte de la fuerza de tu vida.
Ahora despiértate, lucha, camina, decídete
Y así triunfarás en la vida;
Nunca pienses en la suerte, porque la suerte es:
el pretexto de los fracasados.
Anónimo
| January 06
Tengo miedo de verte Necesidad de verte esperanza de verte desazones de verte
tengo ganas de hallarte preocupación de hallarte certidumbre de hallarte pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte alegría de oírte buena suerte de oírte y temores de oírte
o sea resumiendo estoy jodido y radiante quizá más lo primero que lo segundo y también viceversa.
“Benedetti”
No es que muera de amor, muero de ti. Muero de ti, amor, de amor de ti, de urgencia mía de mi piel de ti, de mi alma, de ti y de mi boca y del insoportable que yo soy sin ti.
Muero de ti y de mi, muero de ambos, de nosotros, de ese, desgarrado, partido, me muero, te muero, lo morimos.
Morimos en mi cuarto en que estoy solo, en mi cama en que faltas, en la calle donde mi brazo va vacío, en el cine y los parques, los tranvías, los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza y mi mano tu mano y todo yo te sé como yo mismo.
Morimos en el sitio que le he prestado al aire para que estés fuera de mí, y en el lugar en que el aire se acaba cuando te echo mi piel encima y nos conocemos en nosotros, separados del mundo, dichosa, penetrada, y cierto , interminable.
Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos entre los dos, ahora, separados, del uno al otro, diariamente, cayéndonos en múltiples estatuas, en gestos que no vemos, en nuestras manos que nos necesitan.
Nos morimos, amor, muero en tu vientre que no muerdo ni beso, en tus muslos dulcísimos y vivos, en tu carne sin fin, muero de máscaras, de triángulos oscuros e incesantes. Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo, de nuestra muerte, amor, muero, morimos. En el pozo de amor a todas horas, inconsolable, a gritos, dentro de mí, quiero decir, te llamo, te llaman los que nacen, los que vienen de atrás, de ti, los que a ti llegan. Nos morimos, amor, y nada hacemos sino morirnos más, hora tras hora, y escribirnos y hablarnos y morirnos.
"Sabines"
QUÉ TE PODRÍA DECIR….
Si solo te tuviera un segundo, Te miraría fijamente a los ojos, No te diría nada.
Si solo te tuviera un segundo, Te abrazaría fuerte, muy fuerte No te diría nada.
Si solo te tuviera un segundo, Me acercaría a tus labios, Para sentir tu respirar, No te diría nada.
Si solo te tuviera un segundo, Me postraría en tu pecho Para oír tu palpitar, No te diría nada
Si solo te tuviera un segundo, Miraría al cielo, Para darle una gracias Infinitas al creador, No te diría nada.
Si solo te tuviera un segundo, Soltaría una lágrima, no se de que Ni porqué, solo la soltaría, No te diría nada.
Si solo te tuviera un segundo, Sería una eternidad, Porque algún día no te tendré más No te diría nada.
No te diría nada, Porque las palabras sobran.
No te diría nada, Porque la palabra Amor no es solo una palabra que decir.
No te diría nada Porque Dios no dice nada, solo actúa en el ya, en el segundo del tiempo.
No te diría nada Porque ese segundo de silencio Lo diría todo.
Oscar E. Murillo Guzmán
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