Escúchame, si estás ahí quiero que sepas,
que esta canción nace de ti por ser la dueña;
la dueña de mi inspiración, la que despierta en mi la voz
dando sentido a todo lo que no lo tiene.
Me paro en este renglón pa' decirte que te quiero.
Escúchame, si estás ahí quiero que sepas,
que sigo aquí sintiéndote con este miedo porque no aguantes
y el corazón se te distraiga por momentos, y te olvides de mi.
¡Qué envidiosa la distancia! también quiso formar parte de lo nuestro.
Y ahora que mi canción te toca, que tiembla de emoción,
que sus palabras cuentan como locas. ¡Extrañarte!
Y ahora si ves como te lloran, acuérdate de mí, necesito tanto verte...
Escúchame, si estás ahí quiero que sepas,
que no te olvido, que no hay distancia que nos detenga,
que a veces caigo en el recuerdo de tus manos con mis manos,
y te hace sonreír, así me siento feliz dentro de esta tristeza.
Y ahora que mi canción te toca, que tiembla de emoción,
que sus palabras cuentan como locas. ¡Extrañarte!
Y ahora si ves como te lloran, acuérdate de mi, necesito tanto verte...
No te preocupes mi vida, camina tranquila
lo sé no hace falta que digas, sí lo sé, sí lo se, lo sé...
Y ahora si ves como te lloran, acuérdate de mí, necesito tanto verte...
Manuel Carrasco
Dime
Dime por favor donde no estás
en qué lugar puedo no ser tu ausencia
dónde puedo vivir sin recordarte,
y dónde recordar, sin que me duela.
Dime por favor en que vacío,
no está tu sombra llenando los centros;
dónde mi soledad es ella misma,
y no el sentir que tú te encuentras lejos.
Dime por favor por qué camino,
podré yo caminar, sin ser tu huella;
dónde podré correr no por buscarte,
y dónde descanzar de mi tristeza.
Dime por favor cuál es la noche,
que no tiene el color de tu mirada;
cuál es el sol, que tiene luz tan solo,
y no la sensación de que me llamas.
Dime por favor donde hay un mar,
que no susurre a mis oídos tus palabras.
Dime por favor en qué rincón,
nadie podrá ver mi tristeza;
dime cuál es el hueco de mi almohada,
que no tiene apoyada tu cabeza.
Dime por favor cuál es la noche,
en que vendrás, para velar tu sueño;
que no puedo vivir, porque te extraño;
y que no puedo morir, porque te quiero.
"Borges"